¡Miau! Has encontrado al gato...
Esta es una historia más o menos familiar: una casa con dos niños, y un gato como mascota, que un día desaparece. Diré que es tan-tan-familiar que Dani y Claudia son mis hijos, que el gato existió, y que muchas de las cosas que aquí se cuentan sucedieron en realidad, aunque no todas.
Pero bueno, no se trataba de contar una anécdota personal sino de de ver cómo los mismos sucesos son explicados y vividos de formas muy distintas; es decir: la vida misma.
Me encantan la ilustraciones de Mar Ferrero, ricas y a la vez sencillas; como ocurre con la historia, es una invitación a que niños y niñas cuenten sus vivencias...
y las dibujen.